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0fertan a funcionarios dieciséis pabellones de las prisiones
Interior no invierte en las reformas de muchas de estas viviendas en estado de deterioro
Begoña picos/el puerto
Los pabellones incluidos en el complejo penitenciario que componen los centros de Puerto I y Puerto II continúan siendo ofertados a pesar de las múltiples carencias que presentan y de las que fue testigo en primera persona Información El Puerto.
Con la inauguración de Puerto III serán muchos los funcionarios de prisiones, un total de 501 para ser más exactos, los que tengan que prestar sus servicios profesionales en la nueva macrocárcel inaugurada de forma oficial el pasado 7 de junio. A esto hay que añadir que la construcción de las instalaciones no contemplaba en ningún momento la edificación de viviendas, tal y como sí se planteó para los centros de reinserción social anexos, por lo que la única opción para los operarios que desistan de buscar una casa en la ciudad es solicitar una de las disponibles y que son competencia del primer penal construido a principios de los años ochenta, Puerto I, al Ministerio del Interior, concretamente a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.
El periodo de solicitud para acceder a alguna de estas viviendas finaliza hoy pero la mayoría de las tramitaciones están ya confeccionadas, si bien el número de peticiones para conseguir uno de los pabellones destinados a familias asciende a treinta, mientras que de estas vacantes han salido a concurso público un total de cuatro, según confirman fuentes consultadas por este medio. Llama la atención que muchas de ellas son reservadas para los altos mandos aunque estén desocupadas.
Otra de las fuertes demandas es la de acceder a alguno de los apartamentos de solteros situado frente por frente de la piscina.
Hasta la fecha, son siete las peticiones de doce disponibles en oferta pública. Los requisitos para obtener alguno de estos pabellones en sus dos vertientes son disponer de la condición de funcionario de prisiones o personal laboral, no tener una vivienda en propiedad y mucho menos en un perímetro de cincuenta kilómetros, además de poseer un estatus merecido de antigüedad. Otros de los factores que puntúan de forma importante en los criterios de selección es contar con cargas familiares, de manera que en el acceso a las viviendas prevalezcan criterios de solvencia económica.
De lo que no cabe duda es que los inmuebles se encuentran en una situación de decadencia extremadamente feroz y en muchos prácticamente se vaticina un estado de deterioro final a corto plazo en caso de que desde Interior no se destine ninguna cuantía económica para solventar estas ingentes deficiencias. Algo paradójico es la no inversión de las administraciones competentes, ya que su permanencia sí que reviste y genera un beneficio económico. Ya que las inversiones son nulas los mismos funcionarios tienen que hacerse cargo de las obras y el adecentamiento de estos pabellones que han caído en el olvido para sus verdaderos responsables.
Artículo extraído de El Puerto Información digital,
lunes 18-06-07 (http://www.publicacionesdelsur.net)